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El arquitecto estrella corre el riesgo de vivir permanentemente en la ficción
ENTREVISTA a Josep Lluís Mateo, arquitecto, que publica "Obras, Proyectos, escritos"
25/09/2005

LLÀTZER MOIX
Barcelona

Los arquitectos visibles son hoy los arquitectos estrella. ¿Usted se tiene por uno de ellos?
No. Mi vocación no es la de arquitecto estrella. Me conformo con tener una vida interesante, lo cual se consigue embarcándose en proyectos interesantes. A mí me gustaría, eso si, ser una estrella como Keith Jarret o como Manu Chao o como María Joao Pires. Pero no como Madonna. Los profesionales necesitamos un reflejo público, pero en el mundo actual tener ese reflejo no equivale automáticamente a hacer algo de interés. Una cosa es mantener contacto con los medios y otra ser su esclavo, depender patéticamente de ellos.

¿Quién hace progresar ahora la arquitectura?
Los arquitectos y las obras arquitectónicas que satisfacen las necesidades sociales con criterios abiertos al futuro. Hoy abundan los edificios superespectaculares cuya aportación se consume en ellos mismos. La Ciudad de la Música de Oporto, de mi admirado Rem Koolhas, tiene algo de eso: es un ovni arquitectónico. Más que hacer avanzar la arquitectura, creo que la desertiza. La buena arquitectura está enraizada. La globalización, por el contrario, genera productos arquitectónicos virtuales, en constante órbita, visibles aquí y allá, porque no son de ningún sitio. Pueden ser obras muy energéticas, pero de escaso contacto con la realidad terrestre. Son ovnis arquitectónicos. Uno se queda pasmado contemplándolos y, a la que se descuida, aparece el marciano y te abduce.

¿Es ése el mayor problema?
El mayor problema es la escisión, tan frecuente en el capitalismo avanzado, entre la vida cotidiana y la vida de representación. No es casual que EE.UU. no sea una potencia arquitectónica: allí la representación manda. Los problemas reales de la vivienda, pongamos por caso, nos dan energía a los arquitectos. Por el contrario, el arquitecto estrella corre el riesgo de vivir permanentemente en la ficción.

Mencione obras arquitectónicas del siglo XXI que le interesan.
Por ejemplo, las viviendas de Katzuko Segima, porque mejoran la calidad de vida de sus ocupantes.

¿Cuál ha sido la evolución en Barcelona tras 1992?
La ciudad goza de un gran nombre internacional, de una trayectoria reconocida que concluye, hasta la fecha, en el proyecto Fórum. Ahora recibe críticas pero a medio plazo, en términos urbanísticos, será un proyecto apreciado. Por lo demás, confío en que Barcelona se sepa reinventar, prestando atención a los barrios, a los vecinos, y también a los grandes proyectos comunes.

ESPECTÁCULO
"Los edificios superespectaculares desertizan la arquitectura"

MODELO
"Barcelona se ha de reinventar, prestar atención a los barrios y los vecinos"

¿Es favorable a la proliferación de rascacielos en Barcelona?
En términos globales, sí. La ciudad contemporánea necesita nuevos tipos de edificios. Son formas que no encajan en la ciudad tradicional, pero... ¿quien se atreve a decir que todavía vivimos en la ciudad tradicional?